28.6.10

perder la inocencia


Estaba estudiando cosas de currículas y leyes y el texto que leía constantemente hacía referencia a los orígenes de las palabras clave. Ya saben que esto del lenguaje es algo que me gusta, y entre las muchas cosas que pienso  en relación con ese tema, muchas veces entra la fascinación que hay por los orígenes de las palabras, que no siempre se queda en lo meramente etimológico.

La posta está en que el lenguaje no es nada inocente. Y si bien muchas veces se dan cambios radicales en las palabras, a uno le gusta saber de dónde es que vienen. Se me ocurren dos ejemplos bastante disntintos:

La palabra latina uagina evolucionó en castellano de dos maneras distintas: vaina (la palabra popular) y vagina (el cultismo médico) [otro día les cuento un poco de gramática histórica, es realmente apasionante]. Y es que, originalmente, uagina es la vaina de la espada. Y ahí está lo no inocente: que de la palabra para nombrar la vaina de la espada haya evolucionado la palabra vagina... dice como un poco mucho, ¿no?

En un polo opuesto está la palabra chabón. No estoy muy segura sobre lo que voy a poner, y no encuentro ningún lugar serio para chequear, así que pueden ayudarme ustedes... El asunto es que yo tenía entendido que chabón era una palabra del lunfardo (¿probablemente con un origen previo a ese, incluso?) que significaba "tonto" ("salame", ponele). Tal vez tendría otra acepción, menos "agresiva" y más general, que haya evolucionado en chabón tal como la conocemos hoy, o sencillamente hubo un cambio fuerte en su significado (cosa no tan extraña en las vueltas de las lenguas), pero el asunto es que no sé si el caso de chabón tiene tanto de esa marca de lenguaje no inocente que tiene vagina.

Y ahora me voy a ir por las ramas, para hablar de algo que me interesa. Leyendo los comentarios de alguno de los tantos artículos que salieron en estos tiempos alrededor del tema del matrimonio entre parejas de un mismo sexo, me topé con un comentario que decía que le tenían que poner otro nombre porque "el matrimonio era una instución de la Iglesia". La primera reacción es: entonces no puede contraer matrimonio nadie que no sea católico (en realidad, la primera reacción es "¡idiota!", y después eso que puse). Y, de hecho, si nos vamos más allá, el Estado no tiene derecho a llamar matrimonio al proceso por el cual establece que dos personas están casadas. Porque la Iglesia cantó pri.

Pero, yendo aún más allá, y volviendo al tema de "qué nombre se le pone", el que cantó pri fue el Estado. Matrimonio viene del latín matrimonium, de una época en la que el catolicismo todavía era una secta y -el momento paranoide del post- la gente en el poder no se había dado cuenta de que era más fácil controlar a la gente si se tenía un estado unificado, una lengua, un rey/presidente, una religión, un dios. Y sí, tal como dicen, matrimonio, así como matriarcado, es una palabra que necesita, en su definición de origen, de una mujer: matrimonio era no otra cosa que el proceso por el cual una mujer podía convertirse madre, única función de más o menos valor que una mujer podía cumplir dentro de la sociedad romana [madre, del latín mater, es otra palabra no inocente: proviene de matrix (matriz, madre), con lo cual queda claro que una madre no es más que una matriz, una máquina generadora de hijos].

¿Y entonces? ¿Tienen razón todos los que sostienen que matrimonio no es una palabra que se puede usar para la unión de dos personas del mismo sexo? No. No porque matrimonio es una palabra que hace mucho que se despegó de ese origen (que es la verdadera fundamentación, por más que podríamos divertirnos y sostener que, entonces, dos mujeres recontra pueden contraer un re matrimonio, mucho más matrimonio porque hay dos futuras madres, o que una mujer infértil jamás podría casarse), y que ahora sólo indica el hecho de que a través de un ritual del estado, dos personas se unen legalmente. Que hasta estas épocas en este país esas dos personas hayan tenido que ser un hombre y una mujer, no implica que tenga que seguir siendo así. No hay nada desde la palabra que indique que sea necesario modificarla para el caso de los matrimonios entre personas del mismo sexo que no nos lleve a plantearnos si no tendríamos que modificarla para la unión entre dos personas de distinto sexo. Esa discusión no es otra cosa que una ridiculez. Y, ya más que una ridiculez, un verdadero insulto, es querer justificar desde ese lado la imposibilidad de establecer matrimono entre personas del mismo sexo.

Una última cosa. Soy una mujer heterosexual y no creo en el matrimonio como institución y no tengo ni la más mínima gana de casarme. Pero no porque yo crea eso voy a querer imponerle a los demás que no se casen. Entiendo, además, que una relación heterosexual de concubinato tiene mucho más amparo legal que una homosexual. Así que... creo que quedó clarísimo, pero igual me voy a dar el gusto: l@s banco mil, arcoirises. Tanto que usé la arroba.

[Apostilla: Me acabo de dar cuenta -sepan disculpar, estoy cansada- de que me faltó una parte de mi justificación: que madre venga de matrix no quiere decir que hoy se vea a las madres pura y exclusivamente como una fábrica de hijos, sino que es interesante analizar de dónde viene para cobrar conciencia de hasta qué punto llegaba la concepción que se tenía de las mujeres en cierta época, y cómo y hacía qué lados evolucionó esa palabra. De la misma manera, por más que matrimonio venga de la idea de "mujer que de ahora en adelante puede ser madre", es una sonsera querer mantener que la palabra tiene en esta época el mismo valor -valor en tanto significado- que hace más de dos mil años. El matrimonio no es más que la unión legal... y ahí pueden retomar lo que ya dije]

8 comentarios:

¡Mondoke! dijo...

Primero, buenísima la explicación. Me gusta ver que evolucionamos en muchos aspectos y que hoy en día las mujeres no son consideradas matrices capaces de tener hijos. Me encanta además lo acertado del título, eso de perder la inocencia (quiero leer más de la historia de la vaina vaginosa).
También banco a los y las arcoirises. (yo todavía me resisto a la arroba)
Pondría algo de que sí estoy de acuerdo con el matrimonio (aclaré alguna vez que soy creyente y que no voy a decir mis razones para serlo) y que además supone muchas ventajas legales y eso, pero sería armar mucho quilombo por una cosa bastante menor. Terminemos con otro aguante al matrimonio para todos.

escritoria.com dijo...

Yo te dije, y era bueno nomás el post!

Que lindo como se pueden refutar los argumentos cavernícolas (bueno no, pobres cavernícolas, ellos seguro que no tenían drama con que la gente del mismo sexo anduviera junta, si despues de todo es algo muy presente en la naturaleza)...me fui, vuelvo: que lindo poder refutar los argumentos retrógrados hasta en la lingüística! se lee/escucha cada barbaridad estos días, pero por suerte también se leen tantas buenas defensas de algo que no debería siquiera necesitarlas y simplemente aceptarse y ya.

Me sumo al aguante a los arcoírises, a ver si la sociedad esta da un paso adelante y se hace un ley copada de una vez


(fun and creepy fact el de la etimología de la vagina)



(creo que de todos este es tu blog que más me gusta, eh)

escritoria.com dijo...

Yo te dije, y era bueno nomás el post!

Que lindo como se pueden refutar los argumentos cavernícolas (bueno no, pobres cavernícolas, ellos seguro que no tenían drama con que la gente del mismo sexo anduviera junta, si despues de todo es algo muy presente en la naturaleza)...me fui, vuelvo: que lindo poder refutar los argumentos retrógrados hasta en la lingüística! se lee/escucha cada barbaridad estos días, pero por suerte también se leen tantas buenas defensas de algo que no debería siquiera necesitarlas y simplemente aceptarse y ya.

Me sumo al aguante a los arcoírises, a ver si la sociedad esta da un paso adelante y se hace un ley copada de una vez


(fun and creepy fact el de la etimología de la vagina)



(creo que de todos este es tu blog que más me gusta, eh)

Ivi * dijo...

Genial texto, Ge! Espectacular, súper educativo, muy muy interesante!! Apoyo tu justificación a favor y apoyo a los arcoirises yo también! Que uno no tenga ganas de casarse (en eso también coincido contigo) no significa que no crea que todo aquel que sí quiera tiene que tener esa posibilidad.

Saludos!

Cassandra Cross dijo...

Ya sabés lo que pienso.
Este post va a mi fav 10 tuyos del año de cabeza :-)

gerund dijo...

gracias miles por sus comentarios. son valiosísimos para mí, tanto por lo que dicen como por de quiénes vienen.

no sé qué más decirles, me quedé -ejem- sin palabras.

Fodor Lobson dijo...

ámola, sépalo

Subjuntivo dijo...

Bueno, lo que pienso del asunto ya se sabe, de hecho, creo que puse esa noticia en uno de mis posts, eso de que la iglesia blablabla.
Ahora venía sólo a:

"Chabón (Muchacho)’ o ‘joven’. Variantes: chavón, chambón; como la palabra chavo usada en México, Honduras, Nicaragua y otras zonas de la Cuenca del Caribe, la palabra lunfarda chabón deriva del caló chavó (muchachuelo) y por esto tiene el mismo origen que la de la germanía española actualmente muy común: «chaval». En lunfardo chabón, y sus variantes, es un modo displicente o familiar de referirse a alguien (chabón equivale a ‘tipo’ o al español ‘tío’) llegando a tener el significado de alguien estúpido como en la letra del tango que dice: «todo lo has conseguido pagando como un...chavón»."
http://www.latinosaldia.com/index.php?option=com_content&view=article&id=71:el-lunfardo&catid=38:costumbres&Itemid=56

Aunque en otras épocas la expresión era en general pronunciada chambón, y quería decir tonto, despistado, gilún, etc...