21.2.08

palabra de Bison

[Preámbulo a La espuma de los días]

Lo esencial en la vida es hacer juicios a priori sobre todo. Parece ser, en efecto, que las masas se equivocan y los individuos siempre tienen razón. Hay que evitar deducir de ello unas reglas de conducta: no es necesario que tengan que formularse para seguirlas. Sólo hay dos cosas: el amor, de todas las maneras, con lindas muchachas, y la música de Nueva Orleáns o de Duke Ellington. El resto debería desaparecer, pues el resto es feo, y las páginas de demostración que siguen extraen toda su fuerza del hecho que la historia es totalmente verdadera, puesto que la he inventado de cabo a rabo. Su realización material propiamente dicha consiste esencialmente en una proyección de la realidad, en una atmósfera olbicua y recalentada, sobre un plano de referencua irregularmente ondulado y sometido a distorsión. Como puede verse, es un procedimientos confesable si los hay.


[Preludio a Vercoquin y el plancton]

Cuando uno ha pasado su juventud recogiendo puchos en Deux-Magots, lavando copas en una trastienda sombría y grasienta, cubriéndose, en invierno, con diarios viejos para calentarse, en el banco helado que sirve a la vez de dormitorio, de viviend y de cama, cuando a uno lo llevaron a la comisaría dos gendarmespor haber robado un pan en la panadería (no sabiendo aún que es más fácil robarlo de la bolsa de la matrona que vuelve del mercado); cuando uno ha vivido día a día trescientos sesenta y cinco veces y un cuarto por año, como el pájaro mosca en la rama del loto, en una palabra, cuando uno se ha alimentado de plancton, se tienen derechos como escritor realista, y la gente que lo lee piensa en si misma: este hombre ha vivido lo que cuenta, ha sentido lo que pinta. Algunas veces piensan otras cosas, o absolutamente nada, pero no lo necesito para seguir.

Pero yo siempre dormí en una buena cama, no me gusta fumar, el plancton no me tienta, y si algo hubiera robado, habría sido carne. Y los carniceros, de naturaleza más sanguínea que los panaderos (cuya sangre más bien se parece a la morcilla) no llevan a la comisaría porun desgraciado bistec de pérdida -que no existe en las panaderías-, sino que más bien se lo cobran sobre la persona con amplios puntapiés en los riñones.

Además, considero que esta obra es magistral: Vercoquin y coetera no es una novela realista, en el sentido de que todo lo que se cuenta realmente se ha producido. ¿Se podría decir lo mismo de las novelas de Zola?

En consecuencia, este prefacio es absolutamente inútil y, por eso mismo, cumple plenamente el fin deseado.




(las negritas son mías, obviamente)

2 comentarios:

Subjuntivo dijo...

Vian es reee-grossoooo!!


Y esa frase es probablemente lo mejor que podría uno tener por prefacio a su libro.

Hats off to you, damn it!



S.

gerund dijo...

cuál de todas? ;)

son muy geniales, es cierto, pero sería bárbaro que el prefacio de algún libro fuera: "Este prefacio es absolutamente inútil y, por eso mismo, cumple plenamente el fin deseado". Solo eso, nada más.