12.9.07

la cruel verdad

Todo lo que puse como explicación es falso. La posta es que la culpa de todo la tiene Sartre.

"Me apoderé de una obra titulada Tribulaciones de un chino en China y me la llevé a la habitaión de los trastos; allí, encaramado en una cama plegabl, hice como que leía: seguía con los ojos las líneas negras sin saltar una sola y me contaba una historia en voz alta, teniendo el cuidado de pronunciar todas las sílabas. Me sorprendieron -o hice que me sorprendieran-, lanzaron exclamaciones y decidieron que ya era hora de enseñarme el alfabeto."

Las palabras (Les Mots)
Jean-Paul Sartre, 1961

No hay comentarios: